Esquema de trabajo y bases imprescindibles

Reflexión y aplicación inicial de los conocimientos

Premisas básicas y principio de responsabilidad

La Programación Neurolingüística (PNL) es una disciplina y una tecnología que nace a partir de la siguiente pregunta: ¿Por qué hay personas que logran destacar y tener resultados excepcionales donde la mayoría lucha por sobrevivir? Por ejemplo: ¿por qué hay psicólogos/as que cobran USD900 la hora mientras la mayoría lucha por encontrar clientela cobrando USD20? Lo mismo con abogados, médicos, carpinteros, mecánicos, trabajadores sociales, empresas, negocios, deportes y toda actividad en la vida, incluso aquellas que no tienen recompensa económica, como ser padre o madre. Hay quienes sobresalen muchísimo de entre el resto de sus colegas teniendo una vida totalmente diferente, alcanzando lo que la mayoría ni por asomo puede lograr. Algo tiene que haber que permita a cualquiera alcanzar esos resultados si sabe cómo hacerlo.

Es así que la PNL comenzó a investigar a las personas de excelencia en diversas áreas de la vida y, a partir de allí, empezó a desarrollar herramientas que le permitan a cualquier ser humano MODELAR los resultados de otro bajo un simple postulado: si tú puedes yo también. Por supuesto, esto no es trivial, y por ende la PNL no tiene una fórmula mágica para el éxito, sino que ha desarrollado varias tecnologías y métodos que permiten desarrollar las capacidades individuales tras un proceso de desarrollo personal que, dependiendo de muchos factores, puede ser más largo o más corto para cada persona. Lo primero que se postula es la adoptación filosófica y práctica de las premisas básicas que permiten comenzar a cambiar el modo de comportamiento si uno/a se las toma lo suficientemente en serio. Hagamos aquí un repaso para luego pedirte que analices estos postulados en tu vida cotidiana a fin de que puedas medir su aplicación.

El mapa no es el territorio

Tu forma de ver el mundo, de percibir e interpretar la realidad, muy lejos está de ser el mundo real. Lo que tú crees, piensas y observas es simplemente la proyección de tu mundo interior, por eso puedes estar con otras personas en algún evento y la versión de la historia que todos/as tendrán será totalmente diferente. A efectos prácticos entender esto implica que tú asumas que justamente tu forma de vivir la vida es tuya y de nadie más, y que no puedes pretender que nadie viva a tu manera. Todos pensamos que nuestra forma de vivir es la correcta, la mejor, pero eso es falso porque no hay ninguna forma que sea la correcta para todo el mundo, sino que cada quién puede tener su forma de vivir de forma tal que sea efectiva, provechosa, sana y serena para sí. La mayor parte de los conflictos personales surgen de pretender que los demás adopten nuestra manera de ver el mundo.

A la hora de tomar decisiones, esto implica también que lo que tú crees correcto o incorrecto no aplica en realidad al resto de personas. Tampoco aplica ninguna cosa que tú creas imposible de hacer, ya que todo eso se basa en tus recursos internos y en lo que tú consideras que puedes lograr o no. De este modo, tu mapa es totalmente moldeable y adaptable para que te sea útil y te potencie. Empieza entonces pensando en estos puntos:

  1. Haz una lista de las personas importantes para ti o que más afectan a tu vida con quienes tengas los mayores conflictos o discordias.
  2. Para cada una escribe por qué se genera dicho conflicto.
  3. Intenta determinar cuáles son los valores que tú y la otra persona sostienen y por qué éstos están en oposición.
  4. ¿Qué tan difícil para ti es respetar el modelo del mundo de esas personas aunque no puedas adoptarlo para ti mismo/a?
  5. ¿Qué dificultad encuentras al intentar eliminar las expectativas que tienes sobre esa persona y hacerte tú cargo de lo que quieres o necesitas?
  6. Pensando ahora en cosas que quisieras hacer o lograr en la vida:
    1. Haz una lista de esas cosas.
    2. Una por una escribe qué es lo que te impide alcanzar dichos objetivos.
    3. Intenta visualizar el hecho de que esas limitaciones son ilusorias en gran medida, y que forman parte de tu mapa, pero que no son la realidad misma.
    4. Es momento de establecer todo ello como OBJETIVOS à METAS à ACCIONES, con fechas límites y formas de medir.
  7. Lo que los/as demás piensan no es problema tuyo, siempre parte desde el modelo del mundo de quién emite el pensamiento, crítica u opinión.

El significado de tu comunicación es la respuesta que obtienes

Los resultados que obtienes en tus vínculos e interacciones con las demás personas son, desde el punto de vista de la PNL, tu responsabilidad. Por tanto, si existen fricciones, malentendidos, distorsiones, etc., está en ti comenzar a mitigar todo esto e intentar tener una comunicación asertiva, clara y directa, siempre con el mayor de los respetos hacia el mapa o modelo del mundo de la otra persona. Desde la postura del respeto es posible generar los mejores resultados. Esto no hará que dejen de existir conflictos en aquellos puntos donde realmente la distancia de valores entre ambas partes es tal que se vuelve plenamente incompatible, pero sí promueve la mejor resolución de dichas diferencias.

  1. Yendo a lo visto en el punto anterior, asume la responsabilidad de todos los conflictos que puedas tener en la vida y comienza a pensar desde la postura de la otra persona.
  2. Intenta ver qué puedes aportar para sobrellevar dichos conflictos de la mejor manera posible teniendo siempre en cuenta el mayor de los respetos por el mapa del otro así como la NO intención de imponer tu visión sobre el tema.

En el curso de Oratoria y comunicación efectiva con PNL se profundiza muchísimo en técnicas y formas de llevar la comunicación de forma que seas capaz de trabajar más en el mapa del otro que desde el tuyo. Se trabaja en metodologías que permiten “entrar” en el mapa de la otra persona minimizando las resistencias pudiendo así influir de forma positiva. Es una cualidad que, como todo, se entrena. Sin embargo desde este momento puedes empezar a tener todas estas cosas en cuenta para empezar a generar resultados YA mismo.

No existe el fracaso, solo el aprendizaje

Lo único que hay es experiencia, nada más. El hecho de que las cosas no ocurran como uno/a desea no implica que hayan sido un fracaso, sino más bien que aún hay cosas que debemos aprender para alcanzar los objetivos planteados, es así de simple y así de complejo. Si bien esta premisa es de las más fáciles de entender, es también de las más difíciles de aplicar por el esfuerzo emocional que conlleva.

Cada acción que emprendemos en la vida, cada decisión que tomamos, está asociada siempre a ciertas expectativas que nos impulsan. Si tú inicias una nueva relación amorosa esperas que las cosas vayan bien; si entras en un nuevo trabajo esperas hacerlo bien y que sea lo más gustoso posible; si tomas un nuevo curso esperas aprender y aprobarlo; si emprendes un negocio esperas generar ingresos que te permitan vivir de él; y así un sinfín de etcéteras. El desapego de estas expectativas es de las cosas más duras de lograr porque cuando las cosas no se cumplen según lo esperado sentimos que todo el esfuerzo no valió la pena, y eso nos duele, nos frustra y enoja.

La inteligencia emocional propone que la correcta gestión de las emociones es, primero que nada experimentarlas (no inhibirlas); en segundo lugar PENSAR y ENTENDER por qué sentimos lo que sentimos, que en este caso sería reconocer cuáles son las expectativas que teníamos al respecto de la situación actual; y finalmente dejarlas ir sin apegarnos a ellas. Simple de entender difícil de lograr, más aún cuando nos culpamos por el “fracaso” o peor, cuando culpamos a otros. Sin embargo, si en cada situación frustrante tú asumes tu TOTAL RESPONSABILIDAD y te detienes a pensar lo que DEBES APRENDER de esa enseñanza, es posible retomar el camino de la mejor forma posible, afrontando las duras consecuencias de aquello que no fue lo que se esperaba que fuera.

  1. ¿En qué situaciones has sentido el fracaso? ¿Cuáles de ellas sientes que han fallado por tu responsabilidad? ¿Cuáles han sido culpa de otras personas?
  2. En cada situación piensa y anota: ¿qué necesitabas aprender de esta experiencia? ¿Cuáles fueron tus errores? ¿Qué puedes hacer para solventarlos? ¿Cómo podrías volver a intentarlo teniendo en cuenta ahora la experiencia que tienes?
  3. Con la información que tenías ¿Tomaste las mejores decisiones acorde a dicha información o fuiste más impulsivo/a? A partir de ahora, sopesa la información que tienes, intenta buscar más si es posible, y toma siempre la MEJOR decisión posible con la información disponible. Ten siempre en cuenta los RIESGOS que asumes.

Todos hacemos lo mejor podemos con los recursos que tenemos

Por paradójico o contradictorio que parezca, has tomado siempre las mejores decisiones acorde a los recursos internos que posees, léase: miedo, ansiedad, confianza, autoestima, razonamiento, vínculos, etc. Asimismo, el solo hecho de tener a la mano esta información que estás leyendo ahora y este curso, te dota de la capacidad de comenzar a ejercer cambios en tus recursos, porque la capacidad de cambio es también un recurso interno. Esto te permite ir mejorando cada día bajo la filosofía de SER HOY UN POQUITO MEJOR DE LO QUE FUI AYER.

Entender esto sobre ti mismo/a te potencia para, en primer lugar, no ser tan duro/a a la hora de juzgar tus errores, y en segundo lugar, te sirve para no ser tan duro/a con el resto de las personas. Si logras asumir que tus expectativas sobre los demás son tuyas y de nadie más, entonces tu capacidad de acción aumenta en un 100%, los conflictos se reducen muchísimo y los vínculos mejoran. Por ejemplo, si esperas que tu pareja prepare una sorpresa para el día de los enamorados porque ello significa que te quiere (y por extensión que no lo haga significa que no te quiere lo suficiente), estarás proyectando tu expectativa en la otra persona, haciéndola responsable de tu felicidad y por tanto cargándola de algo que no le corresponde, propiciando la toxicidad, el reclamo y el conflicto. Además, si añadimos que bajo este modelo tú estarías midiendo el amor acorde a parámetros arbitrarios (si me prepara una sorpresa me quiere) todo se vuelve más caótico aún.

Si el principio de responsabilidad propone que tú eres responsable de tu realidad, de tus resultados y de en quién te transformas, entonces tú eres responsable de tu felicidad, no tu pareja, no tus padres, no tus amigos, no tu jefe, NADIE más que tú. Por tanto, yendo al ejemplo de San Valentín, si tú quieres un gran día de los enamorados, romántico e inolvidable, pues HAZLO tú, CRÉALO tú, y no le cobres nada a la otra persona. Así, pasarás de ser una persona que RECLAMA VALOR a ser una persona que APORTA VALOR. Este solo hecho generará un cambio tan grande en tu vida que no podrás ni imaginar cómo todo se transformará en algo increíble, sobre todo a nivel de relaciones.

  1. ¿En qué aspectos de tu forma de ser crees que puedes ser mejor cada día?
  2. ¿Qué acciones concretas emprenderás a partir de hoy para SER MEJOR DE LO QUE FUISTE AYER?
  3. ¿Cómo dejarás de reclamar y exigir a los demás para convertirte en alguien que se RESPONSABILIZA al 100% de su realidad, sus expectativas y lo resultados que obtiene?
  4. ¿Cómo crees que puedes pasar de ser alguien que EXIGE VALOR a ser alguien que APORTA VALOR?
  5. Piensa en todo esto para cada una de las relaciones y vínculos importantes de tu vida. Aquellos que son más duros y difíciles son los que requieren más atención, pero comienza aplicando esto poco a poco en aquellas relaciones donde te resulte más sencillo. Si tienes dudas escríbenos y te ayudaremos (+598 94 815 035).

La persona más flexible llega más lejos y se adapta mejor a los cambios

Atarte a tus expectativas sobre los demás es volverte alguien rígido/a ya que esto se sustenta bajo la premisa de que “fulanito DEBERÍA darme tal o cual cosa”. Nuevamente, mientras pongamos el DEBER en los demás pondremos también el poder sobre ellos y eso nos quita capacidad de acción. La flexibilidad implica tomar la plena responsabilidad por lo que haces y no haces, así como por tus VALORES y CREENCIAS.

Cuestionar tus creencias más férreas y tus valores más arraigados es de lo más difícil que puedes llegar a intentar, y justamente es lo que te pediré aquí, porque la flexibilidad requiere que seas capaz de cambiar estos aspectos de tu personalidad que hoy día te limitan. Así que es momento de poner a consideración lo que crees:

  1. ¿Cuáles son los temas que más te enojan y las posturas de otras personas que más te molestan? Por ejemplo: ¿estás de acuerdo con el aborto legal? ¿por qué sí o por qué no? Si, por ejemplo, estuvieras de acuerdo ¿puedes tolerar a quienes no lo están? Lo mismo a la inversa, si no estuvieras de acuerdo ¿puedes tolerar a quienes sí lo están? Haz este ejercicio para todo tema o cuestión en la que tú tengas una postura muy rígida, como puede ser: religión, política, sexualidad, feminismo, forma de actuar en la calle, negocios, criminalidad, esoterismo, etc.
  2. Piensa en las personas (cercanas o no, pueden ser incluso personajes de la TV, periodista, políticos o quién se te ocurra) que no toleras para nada. ¿Por qué no los toleras? ¿Cuál es tu juicio sobre ellos? ¿Qué creencia hay detrás? ¿Qué valores?
  3. Asumir entonces, que tus valores y creencias son solo tuyas y forman parte de tu modelo del mundo es justamente asumir que NADIE tiene por qué compartirlos ni aplicarlos. Por tanto, lo importante es aplicar para ti lo que tú consideras correcto. Por ejemplo, si tú no estás de acuerdo con el aborto legal pues no abortes; si tú eres religioso/a y crees en hacer una oración de agradecimiento a la mesa antes de comer entonces hazlo tú y no exijas que los demás lo hagan o crean en ello; y así hazlo con todo. Si tú exiges respeto por tu modelo del mundo, empieza por respetar el modelo del mundo de las demás personas, aunque te parezca totalmente absurdo.

Ninguna postura rígida te llevará lejos en la vida, justamente ocurrirá lo contrario: te estancará, generará conflictos con las demás personas y te mantendrá en una postura inamovible que te volverá obsoleto/a. TODA VERDAD TIENE FECHA DE CADUCIDAD.

 

Todo comportamiento tiene una intención positiva

Es fácil de comprender cuando el comportamiento es positivo en sí mismo, pero contradictorio cunado las personas hacemos cosas negativas, tóxicas o destructivas, como pelear, drogarnos, gastar nuestro dinero en estupideces, huir de los conflictos, etc. Entender cuál es la intención positiva que se esconde detrás de cada acto permite entender el trasfondo que hay en él y, por ende, trabajar sobre la raíz del asunto.

  1. ¿Cuáles son las cosas más destructivas o negativas que haces o has hecho? Haz una lista: consumir alcohol, fumar, ser tóxico/a en la pareja, ser grosero/a, no hacer lo que sabes que debes hacer, etc.
  2. Para cada cosa pregúntate: ¿PARA QUÉ hice o no hice esto? No preguntes por qué, pregunta PARA QUÉ. Esa es la clave. De hecho, muchas veces cada respuesta requiere un para qué Por ejemplo, suponte que estás a punto de recibirte de abogado/a y necesitas rendir el último examen, pero no estudias lo suficiente y lo pierdes; pues bien, podrías hacer esta cadena de preguntas:
    1. ¿Para qué quiero salvar ese examen? Para recibirme de abogado/a.
    2. ¿Para qué quiero ser abogado/a? Para trabajar como abogado/a.
    3. ¿Para qué quiero trabajar en esto? Para que mi padre no me critique.

En este ejemplo podríamos ver que es el problema está en haber elegido una carrera porque papá quería que la hiciéramos, y por ende estaríamos ante un conflicto profundo de identidad. Por tanto resulta que a fin de cuentas habrías perdido el examen inconscientemente a propósito como forma de manifestarte y revelarte contra tu padre que te obligó a hacer algo que no querías.

Controlamos nuestra mente y por ende nuestros resultados

La mente es lo único sobre lo que tenemos, al menos a nivel consciente, total control en el universo. No podemos controlar a las demás personas, las circunstancias externas, la economía, la política, ni nada en absoluto. Solamente podemos controlar nuestros pensamientos y por ende nuestras reacciones ante los estímulos externos. Y por poco que parezca, esto último tiene un potencial enorme, porque son nuestras reacciones las que, a fin de cuentas, definen nuestras decisiones, y nuestras decisiones definen nuestros resultados. No hay más nada que rascar al respecto.

Asimismo, tus pensamientos definen el modus operandi con el que te mueves por el mundo, pudiendo potenciarte o estancarte. Es a partir de un pensamiento que tú tomarás tu postura ante un estímulo o situación. La PNL hace mucho énfasis en lo que decimos a los demás, pero más aún en lo que nos decimos a nosotros mismos en nuestro fuero interno. Si tu actividad mental predominante tiende a la negatividad y el pesimismo, tu personalidad tenderá a ello también, y por tanto tus actos y potencialidad estarán dirigidos por esto. De igual modo, si tu actividad mental predominante es activa, se enfoca más en la búsqueda de soluciones que en el problema en sí, es optimista y flexible, resultará que tu forma de actuar, decidir y accionar en el mundo también será de esta manera.

El ejercicio más intenso que puedes hacer respecto a esto es comenzar a pensar en lo que piensas, prestar atención a tu conversación interna y más que nada, cuando estás enojado/a, triste o abatido/a, cambiar el foco de esos pensamientos intentando dirigirlo hacia lo positivo y productivo es la clave de cambio para comenzar a desarrollar hábitos positivos. Es aquí donde inicia tu camino al liderazgo, porque si no lideras tu pensamiento no te lideras a ti mismo/a y en consecuencia no puedes liderar a nadie más.

No existen personas sin recursos solo estados sin recursos

La falta de recursos no es tal para la PNL, sino que se traduce en la incapacidad de conectar con ellos, nada más. Todos/as tenemos el potencial de ser lo que queramos ser, simplemente debemos asumir la responsabilidad de desarrollar lo necesario para alcanzarlo.

Ante estas afirmaciones uno/a podría decir: “Yo no tengo los recursos para ser neurocirujano porque sencillamente no estudié medicina ni mucho menos esa especialidad”. Ante ese tipo de afirmaciones parece evidente que la falta de recursos internos, en este caso el conocimiento necesario para abrir un cerebro y operarlo en una cirugía, parece evidente. Sin embargo es una mala interpretación o enfoque de la premisa anterior: no tienes el recurso interno referido al conocimiento específico que se necesita para operar un cerebro, pero ¿tienes el recurso interno que te permita emprender el camino para aprender a hacerlo y convertirte en neurocirujano/a?

Conectar con un recurso interno no implica únicamente darse cuenta de que dicho recurso ya se posee, sino de trabajar todas las limitaciones que, en primera instancia, han bloqueado dicho acceso. El poder asumir que uno/a necesita entrenarse y estudiar para aprender algo es justamente un recurso: “yo no lo sé todo pero puedo aprender lo que necesito”. El asunto con esto es que se puede caer en la trampa de sentir que siempre falta algo por aprender y por tanto nunca hacer nada porque “aún me falta aprender esto y esto otro”. El recurso interno de la confianza en uno/a mismo/a sin caer en la arrogancia es esencial, y es allí donde se inicia todo lo demás.

Si otro ser humano es capaz de lograr algo, tú también lo eres. El asunto es si realmente quieres lograr eso y por qué lo quieres lograr. Esto es importante, porque somos maestros del autoengaño, y podemos convencernos de que hacemos algo por algún motivo loable mientras que en el fondo no lo es. Te doy un ejemplo: como emprendedor fundé KA EduSoft con el fin de ayudar a la mayor cantidad posible de personas en el mundo a tener una vida mejor y a empoderarlas para que sean artífices conscientes de su propio destino. Es un objetivo hermoso y loable. Ahora bien, en uno de los primeros intentos, Lorena (mi esposa) y yo creamos un programa de desarrollo personal ultra hiper completo, al cual llamamos “La semilla del éxito”. Este programa contenía videos, ejercicios, análisis personalizados y seguimiento semanal de cada persona para ayudarlas en sus dificultades, siendo un programa de 2 años con prórroga de 1 año más de mentoría, cursos y asistencia constante. Le adjudicamos un valor de USD3000, lo cual implicaba un costo mensual de USD125 para quienes usaran los 2 años reglamentarios, u USD86 para quienes usaran 3 años. Si lo piensas, no son costos irrisorios ni mucho menos, sin embargo la amplia mayoría de personas que acudían en nuestra ayuda no podían permitirse ese gasto porque justamente estaban en situaciones tan comprometidas que era impensable gastar USD 86 al mes en nuestro programa. Realmente el programa en sí valía más del doble que eso, pero adivina qué: no importa un carajo si la gente a la que pretendes ayudar no puede costearlo. Entonces a fin de cuentas nuestro enfoque se había centrado en el dinero y no en las personas a las que intentábamos ayudar. Entonces, una cosa es ayudar a la gente y ganar dinero con ello, y otra es ganar dinero y ayudar a la gente.

La vida luego nos dio una clase magistral sobre esto haciendo que todos nuestros planes “fracasaran” (recuerda que el fracaso no existe) con la venida de la pandemia al punto tal de que nos endeudamos muchísimo y hasta tuvimos que irnos de nuestro hogar por no poder pagar el alquiler habiéndonos ido con casi un año de atraso en los pagos. Como el dueño del inmueble nos estimaba realmente, no inició acciones legales y nos permitió irnos pacíficamente mientras poco a poco le pagábamos la deuda. Los que no fueron tan amables fueron los bancos y el resto de nuestros acreedores, pero esa es otra historia. Lo importante es que esa experiencia fue dura y larga, tardamos 2 años en volver a iniciar los proyectos y no lo hicimos solos, nuestras familias nos ayudaron, y todo eso nos permitió rever el modelo de negocios y de ayuda que habíamos diseñado: si la gente que acude a nosotros está en situaciones como esa que nos tocó vivir ¿cómo podemos realmente ayudarles? Y pues así nació la plataforma KA EduSoft con un montón de talleres y cursos gratuitos, y un amplio abanico de cursos que se pueden acceder a TODOS por USD 9.99 al mes. Eso sí se vuelve costeable para la mayoría de la gente y nos permite becar a quienes están en las peores situaciones posibles.

Es así que tú tienes que revisar realmente cuáles son los motivos por los que haces las cosas ya que tus recursos internos delimitan tu accionar. En mi caso estaba actuando bajo la carencia al pensar primero en el valor de mi trabajo hacia el cliente y no del valor que le aporto al mismo con mi trabajo. En una postura reclamo (“Mi programa es magnífico y vale los USD 86 que pido por él al mes”), en la otra postura aporto valor (“Aquí tienes un montón de contenido gratuito que realmente es aplicable, y si te interesa profundizar más puedes pagar USD 9.99 al mes por todo lo demás”.). Fíjate que incluso una persona podría pagar solo un mes de suscripción y en ese mes consumir horas y horas de contenido de alta calidad tomando notas y aplicando todo lo que pueda. Incluso en situaciones extremas, cualquier persona podría conseguir prestado USD19 y tener 60 días para estudiar al máximo. Mientras un modelo era restrictivo, el otro es flexible y permite acceder a la gente. Si tú no te das cuenta realmente de cuándo estás en una postura de reclamo y cuándo en una de aportación será difícil que puedas cambiar a un modelo de abundancia.

Sea cual sea el trabajo que tú hagas, sea que tengas tu negocio o trabajes para alguien más, si tu postura es la de reclamo hacia tu cliente, hacia tu jefe o la empresa para la que trabajas, o hacia quién sea, estarás bajo un modelo de carencia. Y está bien, tu trabajo tiene mérito y mereces muchas cosas, pero si tu actitud cambia a una postura de aportar, de DAR LO MEJOR cada día y de SER HOY UN POQUITO MEJOR DE LO QUE FUISTE AYER, los resultados empiezan a llegar por sí solos. No se trata de que te vuelvas un/a imbécil de quienes todos abusan por su bondad, no, se trata de que tú estés en una postura de aportar valor en lo que haces. No se trata de complacer a nadie, se trata de que tú te vuelvas valioso/a, de que crezcas y mejores cada día, y en consecuencia, te volverás valioso/a para las demás personas. Piensa, por tanto, para todos tus ámbitos, en qué postura estás: reclamo o aportación. Para generar nuevos recursos internos haz de pararte en la postura de quién aporta valor, porque esa persona es capaz de todo por sí misma porque el valor parte de sí, mientras que la otra necesita que los demás le den valor dependiendo, en consecuencia, de ellos.

Cuerpo y mente se afectan mutuamente

Así como haz de centrarte en el control y consciencia de tu mente y tus pensamientos (“pensar en lo que estás pensando”), también es importante empezar a controlar tu cuerpo, a ser consciente de él y de lo que sientes a cada momento. ¿Acaso nunca te has puesto a pensar que las emociones se sienten en algún lugar del cuerpo? Fíjate en esto por un instante: piensa en la ansiedad ¿dónde la sientes? Piensa en el enojo o la ira ¿dónde los sientes en tu cuerpo? ¿Y la tristeza? ¿Y la alegría?

La PNL estudia este tipo de cosas bajo el nombre de representaciones internas, conectando específicamente con los mecanismos neuronales que permiten justamente la manifestación de estas emociones y su afectación física. En la siguiente imagen puedes ver los resultados que la investigación realizada en la Academia Nacional de Ciencia de los Estados Unidos acerca de este asunto, donde se describe un mapa de las emociones en el cuerpo según lo que se esté sintiendo:

Fuente del estudio: https://www.pnas.org/content/115/37/9198

En el enlace al artículo puedes ver muchas más emociones representadas en el mapa, aquí hemos tomado las más comunes. Las áreas azules representan partes frías o menos activas del cuerpo mientras que las naranjas, rojas y amarillas las más activas. Cada emoción entonces afecta a gran parte de nuestro cuerpo y además se hace de forma “positiva” o “negativa”. Mientras que la felicidad activa todo el cuerpo (así como el amor), la ansiedad activa la mitad, sin embargo la primera lo hace con endorfinas y químicos beneficiosos, y la segunda lo hace con cortisol y químicos que en exceso resultan perjudiciales.

Este modelo sin embargo mide y analiza una dirección de esta interacción: la mente y la emoción afectan al cuerpo. Sin embargo a la inversa también ocurre: el cuerpo afecta a la mente. Si emulamos, por tanto, posturas corporales, movimientos y lenguaje corporal (inclusive gestos) que son comunes en cierto estado de ánimo, podemos inducir a nuestro sistema nervioso a generar los químicos y reacciones necesarias para desencadenar el estado emocional equivalente. Es así de simple. Si no lo crees intenta, como digo en el video de la clase, estirar tus brazos hacia atrás, dar unos saltitos cortos en el lugar como cuando un niño es feliz, y hacer el gesto de ganador con la mano, y mientras lo haces intenta estar preocupado/a o triste. No podrás.

Todo problema tiene solución

Lo único que no tiene solución es la muerte, de ahí no vuelves, pero lo demás se puede trabajar. El asunto es el enfoque, porque no faltará quién dice: “Si tengo una enfermedad terminal pues me voy a morir, y eso no tiene solución”. Como dicen los monjes tibetanos “Si un problema tiene solución ¿por qué te preocupas? Y si no la tiene ¿por qué te preocupas?” Y no pretendo esquivar la bala con esto, ni trivializar el asunto. La cuestión es, como dije, el enfoque. Si hay una realidad que no es factible de cambio, como podría ser una enfermedad terminal, entonces querer cambiar eso es estúpido, no está bajo tu control. En ese tipo de circunstancias es preciso cambiar de enfoque y pensar en lo que sí está bajo tu control: ¿Cómo vivirás el tiempo que te queda? ¿Qué tipo de persona serás? ¿Qué asuntos pendientes cerrarás? ¿Cómo disfrutarás del tiempo? Y un sinfín de cosas.

Hace un tiempo atrás estaba yo brindando un taller gratuito de gestión emocional para personas de un barrio muy carenciado. Entre el público había una mujer de unos 40 años de edad que tenía cáncer (nunca dijo de qué), el cual estaba tratando pero no lograba reducir y los médicos le habían dado unos 2 años de vida siempre y cuando ella no suspendiera nunca los tratamientos. Fue asombroso ver con qué energía esa mujer participaba del taller, y cómo ella misma comentaba que desde hacía tiempo era una persona super franca y honesta, no se andaba con vueltas y decía lo que pensaba, intentaba solucionar todo lo más rápido posible y no se molestaba con problemas estúpidos. Básicamente, el poco tiempo de vida que le quedaba había resignificado su forma de ver la vida misma, y con ello había perdido el miedo que generalmente tenemos, por lo que vivía con mucha más intensidad que todos los que estábamos ahí presentes.

No te centres, por tanto, en lo que no puedes cambiar porque es querer tapar el sol con un dedo, un gasto de energía tan absurdo que no tiene el más mínimo sentido. Céntrate en lo que sí está bajo tu control y lo que sí puedes afectar que, en la mayoría de los casos, eres tú mismo/a y nada más.

¿Qué cosas son las que al día de hoy estás intentando cambiar cuando no deberías? ¿Cuáles son los problemas que enfrentas y en qué estás poniendo el foco? ¿Será que te has focalizado en lo que no aporta nada?

El cambio es lo único constante

Tan obvio que parece absurdo decirlo y más aún que esté en la lista de premisas básicas de la PNL, por lo que en aplicación o en ejecución a fin de cuentas no lo recordamos mucho. Nos aferramos en gran medida al statu quo, a nuestras creencias, a nuestra realidad, a nuestra zona de confort que con tanto esfuerzo edificamos, y eso es un error porque nos limita, frustra y termina generando angustia.

Filosofías antiguas ya proclamaban esto, desde el Tao hasta el Budismo. El apego a cualquier cosa es una limitación. Sin embargo la PNL toma esta premisa básica para que, en primer lugar seas consciente de tu propia capacidad de cambio y, en segunda instancia, seas consciente de que todo está cambiando y eso no está bajo tu control. Tu capacidad de evolucionar como persona, estar siempre aprendiendo y cambiando de ideas, soltando lo obsoleto para tomar lo nuevo mientras a su vez eres firme con tus convicciones, determinará tu capacidad de liderazgo y de éxito en la vida. Tú no serás el/la mismo/a al terminar de leer esto, ni eres hoy quién fuiste ayer. Lo mismo ocurre con tus padres, amigos, pareja, hijos, vecinos, compañeros y cualquier persona. Lo mismo ocurre con tu cuerpo ahora mismo, con el planeta y con absolutamente todo. Tanto más te resistas más sufrirás y nada podrás hacer para evitarlo. Fluye entonces con los acontecimientos y adáptate. Ese es el camino del liderazgo y un gran camino para encontrar tranquilidad.

Fíjate entonces acerca de aquellas cosas que te generan más resistencia y dolor, aquello que quieres evitar a toda costa pero parece que no puedes. Anótalo y luego fíjate si está bajo tu control o no, y más aún, si es un cambio que debes aceptar y asumir para seguir avanzando en la vida.

Si no das lo mejor te autoboicoteas

Este es un principio psicológico de los más profundos y difíciles de comprender: no nos creemos merecedores de felicidad y por tanto alejamos voluntariamente (aunque de modo inconsciente) toda posibilidad de tener una vida plena. Esto suena estúpido, pero lo veo una y otra vez en las sesiones de terapia, y para entenderlo hay que comprender mínimamente cómo funciona la mente. La clave está en ver el mundo con los ojos de un niño pequeño, porque tú, yo y todo el mundo alguna vez fuimos un niño o una niña. Naciste como bebé y viniste al mundo sin nada más que la capacidad de llorar para indicar que algo te pasaba, fuera hambre, sed, dolor, frío, calor, etc., y hubo alguien que se hizo cargo de eso y te atendió. Bien, esas eran todas necesidades físicas, necesidades del cuerpo, pero como bebé también trajiste necesidades emocionales ¿o acaso un/a bebé no llora cuando quiere que lo/la alcen en brazos? En efecto, como pequeño/a ser humana/a un/a bebé tiene una enorme necesidad de amor, de sentirse protegido/a y aceptado/a, porque de otro modo morirá. Piensa en cualquier otro mamífero de la naturaleza: ¿qué le pasa a un cachorro si su madre no lo acepta como tal? Pues morirá, así de simple, y ese mecanismo está activo en los seres humanos, te guste esa idea o no, un/a bebé necesita sentirse aceptado/a para sobrevivir, y esa aceptación viene de fuera.

Es así que tú aprendiste, al igual que yo y cualquier otra persona, a quererte a ti mismo/a en función de cómo te quisieron tus padres o quienes se hicieron cargo de ti. Cada vez que estas personas te rechazaron por algo, cada vez que no fueron capaces de demostrar auténtico amor, cada vez que les tuviste miedo, tu cerebro, mente y emocionalidad aprendieron que no eras suficiente, que no eras merecedor/a de amor, que no tenías el valor necesario para que te quisieran. Así de simple. Aprendiste pues a conformar a los demás para no ser abandonado/a. Pero la cosa es más compleja, porque también aprendiste a relacionarte emocionalmente del mismo modo que lo hacías con tus padres y también imitaste cómo lo hacían ellos entre ellos mismos (o quienes te hayan criado). Pero además añádele toda dificultad o carencia económica o material que te enseñó que la vida es dura, que no hay suficiente para todos y que tú no mereces más de lo que tienes. Todo esto lo he resumido para que te pongas a pensar al menos en cómo te sentiste de niño/a en este tipo de cuestiones: ¿te sentiste amado/a? Y no te pregunto si sabes que te amaban, en efecto lo hicieron, pero para un niño las cosas no son fáciles y lo que importa es lo que SENTÍAS en esa etapa de tu vida. ¿Sentías que podías confiar en tus padres? ¿Sentías que te querían? ¿Les tenías miedo? ¿Te abrazaban? ¿Te decían “te amo”? ¿Tú les decías “te amo”?

En base a estos patrones aprendidos en tu primera infancia (menos de 3 años de edad) y luego complementado con las experiencias hasta los 7 u 8 años, tú forjaras al adulto que se vinculará con sus parejas y formará relaciones con las demás personas en base a estos patrones. Entonces, si creciste creyendo que no eres lo suficientemente bueno/a como para ser auténticamente amado/a tú mismo querrás formar pareja para que te quieran pero si las cosas van muy bien tú mismo/a luego harás estupideces para validar la creencia de que no eres suficiente, y así ganarte la bronca de tu pareja o terminar con la relación. Esto no lo hace uno de forma premeditada, sino que lo hacemos en modo automático, sin darnos cuenta, autoengañándonos de tal forma que todo parece que ocurre porque sí, que somos víctimas del mundo, cuando somos nosotros/as mismos/as quienes creamos todas las situaciones a través de estos hábitos inculcados. Y no se queda solo en lo amoroso y en los vínculos con las personas, llega a lo económico, al éxito profesional, etc. Es tan común ver a personas que han crecido en familias muy carenciadas económicamente, que son super inteligentes y sus padres hasta han luchado porque estudien, y al final terminan en las mismas condiciones que siempre han conocido, en un trabajo mal pagado y luchando para llegar a fin de mes. Surge entonces la sensación de que si uno/a tiene éxito está despreciando a la familia, siendo arrogante o altanero/a. ¿Acaso cuando nos va bien económicamente no surge el miedo a contarlo a la familia para evitar comentarios negativos o sarcásticos como: “Ahhh… andan bien tus cositas ¿eh?”, “Ahí llegó el/la pudiente”, “Ahí vino el/la universitario/a”? En efecto, cuando vemos a alguien que llega más lejos que nosotros nos sentimos menos que ellos e inseguros, y en consecuencia le despreciamos, y pues, la familia no está exenta de esto. Todo este mecanismo, que insisto he resumido y simplificado, lleva a que no demos lo mejor de nosotros/as, sino que terminamos por volvernos mediocres con tal de que no nos critiquen o nos desprecien, a fin de cuentas en el fondo solo queremos que nos quieran, y si algo generará que no nos quieran entonces lo descartaremos y alejaremos de nuestra vida.

Esta mediocridad no debes medirla en cantidad de dinero, títulos o logros que evitas tener, sino en la calidad de vida que evitas alcanzar. Supongamos que tú no quieres ser ingeniero/a, médico/a o estudiar una carrera universitaria, supongamos que lo que realmente te gusta es la mecánica automotriz y reparar autos (pongo este ejemplo porque socialmente tendemos a catalogar a ciertos oficios como inferiores a otros, por ejemplo, ser mesero/a no es algo “prestigioso”, pero sí lo es ser analista de sistemas, lo mismo para el mecánico, carpintero, herrero, etc.). Si esa tarea, que por cierto es ultra necesaria y cuesta muchísimo encontrar a un/a buen mecánico/a, te da bienestar porque te gusta hacerlo, porque te gusta tener que aprender más y más acorde salen nuevos vehículos (los/as mecánicos/as hoy día tienen que estudiar electrónica) y te gusta hacer un buen trabajo, entonces ese es el camino correcto para ti. Y no necesitas fundar una cadena de talleres (si así lo quisieras podrías hacerlo) porque quizá tú quieres vivir tranquilo/a con tu taller familiar y listo, pues más aún es tu camino. Entonces, no estás siendo mediocre por no haber estudiado una carrera universitaria, no estás siendo mediocre por no fundar una cadena de talleres que genere millones de dólares, pues si eres realmente feliz así y sientes que es la vida que tú quieres tener, entonces eres exitoso/a. La mediocridad es inhibirte de hacer lo que tú quieres hacer por miedo o por patrones aprendidos en tu infancia. Suponte que, en vez de abrir tu taller mecánico estudias ingeniería porque así te lo exige la sociedad, aunque realmente tú no quieres ser ingeniero/a porque te apasiona la mecánica, entonces estás siendo mediocre, porque abandonaste tu esencia por ganar “estatus” o reconocimiento. Y ahora será más difícil, porque la gente dirá que un/a ingeniero/a trabajando de mecánico/a es un/a fracasado/a.

El concepto de dar lo mejor entonces es profundo y se puede malinterpretar muy fácilmente, creyendo que dar lo mejor es lograr gran reconocimiento, tener mucho dinero y una vida llena de lujos. Pues no. Dar lo mejor es poder determinar exactamente qué quieres en tu vida, por qué lo quieres, e ir por ello dando lo mejor de ti, SIENDO HOY UN POCO MEJOR DE LO QUE FUISTE AYER. ¿A quién le importa lo que los/as demás opinen? Ese no es tu problema, porque la opinión del otro sale de su mapa del mundo, y ese mapa o modelo nada tiene que ver contigo. Claro, no te digo que te vuelvas arrogante y dejes de escuchar lo que te dicen, no, lo que te digo es que no vayas a merced de las opiniones ajenas, que desarrolles la capacidad de sopesar lo que te dicen y decidir si te aporta o no. Así de simple y así de complicado.

Tener esta información a la mano es un privilegio, y a la vez te asigna la responsabilidad de empezar a trabajar tus carencias emocionales y psicológicas para que puedas tener una vida más plena. Eso solo está en ti, y en general se requiere TERAPIA para encontrar estos patrones y sanarlos a través de un proceso. Haz de la terapia psicológica uno de tus objetivos principales, comienza a poner sobre la mesa el hecho de tener que asignar un presupuesto mensual para tu salud mental y emocional. Recuerda que tus relaciones serán tan saludables como lo seas tú. Y si tus relaciones van mal tu vida irá mal.

Empieza a prestar atención a las personas que te quitan energía y te hacen sentir mal, quienes te generan presión o culpa. Quienes reclaman constantemente. También presta atención a cómo eres tú al respecto: ¿eres tóxico/a, reclamas, quitas energía?

El cambio genera cambio

El cambio es inevitable y, como dice una premisa anterior, es lo único constante. Pues bien, enfoquémonos aquí en el cambio consciente, en aquello que tú haces voluntariamente para transformarte en alguien mejor (o eventualmente en alguien peor). Todo cambio ocurrido abre la puerta a nuevos cambios que no pueden ser llevados a cabo sin el primero. Tú quieres ser un/a buen líder, pues debes ir realizando sucesivos cambios internos que te permitirán forjar nuevos cambios que eventualmente te permitirán irte transformando en una persona confiable, de esas en las que los/as demás se apoyan.

Tus cambios internos generan influencia sobre las personas del entorno y cambian por completo tus interacciones con ellas. Fíjate en lo que ocurre si tú dejas de reclamar y te haces cargo de ti mismo/a sin depositar expectativas sobre los demás. Fíjate en lo que ocurre si desarrollas la fortaleza interior como para no permitir que los reclamos de los demás te condicionen (esto es más difícil pero se puede lograr poco a poco, el asunto es que requiere enfrentar el miedo al rechazo y al abandono).

Todo cambio que tú hagas de forma consciente, poco a poco trabajando lo necesario, será beneficioso a largo plazo, sin embargo a corto plazo puede presentar retos o dificultades que hacen parecer que es un error, pero realmente no es así. Por ejemplo, si tú te vuelves más confiado/a sobre ti mismo/a, podría ocurrir que esa confianza genere inseguridad en tu pareja (si la tuvieras), y en consecuencia inconscientemente él o ella activará mecanismos de defensa ante esta inseguridad y comenzará a generar conflictos, reclamos y peleas sin entender realmente qué le está pasando. Esto hará que la relación de pareja sea más difícil y por tanto tú sentirás que te estás equivocando, cuando el problema es que se forjó una relación en base a la dependencia emocional de ambos, y si ambos no crecen a la par (inclusive uno/a esperando al otro siempre y cuando cada quién esté trabajando lo que necesita) la relación dejará de funcionar. Si tú te fortaleces no podrás estar con una persona débil. Lo mismo a la inversa, si tu pareja se torna más confiada de sí misma tú podrás sentirte inseguro/a, y por ende, llamarás su atención, la limitarás porque tienes miedo. Esto no ocurrirá solo a nivel amoroso, ocurrirá bajo todos los ámbitos.

Una vez un estudiante en un curso de PNL me hizo la siguiente pregunta: “Vladimir, si mi crecimiento personal empieza a afectar a las personas con las que vivo de forma que ellas sufren por eso ¿hasta qué punto no estoy siendo egoísta al crecer? ¿hasta qué punto vale la pena seguir avanzando si otros sufren por ello?”

Él solía siempre hacer ese tipo de análisis que, como ves, no son triviales y dan para debatir muchísimas cosas. Pero en esencia su pregunta era auténtica, porque le ocurría que en su familia las cosas se habían complicado en tanto él crecía como persona y desarrollaba más capacidades y confianza en sí mismo. Estaba despegando en la vida y eso conflictuó a todos los demás. Ahora él se sentía culpable por el sufrimiento de ellos, pero si dejaba de avanzar se sentía atrapado y deprimido por no poder salir. Un dilema complejo que es más común de lo que puedes imaginar y que está unido a la premisa de no autoboicotearse. El desarrollo personal es un camino doloroso, y por eso la autoayuda generalmente no funciona: rara vez las personas pueden atravesar solas el dolor.

Ante la pregunta que este estudiante hizo la respuesta que puedo dar desde mi experiencia es la siguiente: tú eres plenamente responsable de ti mismo/a y has de hacerte cargo de tus mochilas, de tus cargas. Lo mismo aplica para los demás. No puedes ni debes cargar con las mochilas de otros, ellos mismos han de hacerse cargo. Si tu crecimiento personal les hace sufrir es porque ellos mismos se han abandonado y se han vuelto dependientes de quienes les rodean. Claro, es fácil decir esto pero no aplicarlo cuando quién sufre es tu mamá, tu papá, tus hermanos o tu pareja. Puedes, por tanto, intentar mostrarles a ellos también el camino de la sanación, pero hasta ahí: no podrás obligar a nadie a hacer terapia si no quiere, no podrás obligar a nadie a leer esto si no quiere, y en esencia no puedes ayudar a quién no permite ser ayudado. Es tan duro esto que solo tú podrás saberlo en tu experiencia cómo resulta para ti, pero justamente esto te mostrará hasta qué punto tu familia o personas cercanas (amigos, etc.) resultan ser el lastre que te limita. Suena feo decirlo, pero es algo real, así como el hecho de que tú mismo/a también podrías ser un/a lastre para otros/as.

Tu cambio generará cambios en los demás, y como dije, a largo plazo será beneficioso, siempre que los momentos duros sean bien llevados. A veces no habrá momentos duros, pero no dependerá de ti en todos los aspectos. La reacción de otras personas dependerá de sus recursos internos, harán lo mejor que puedan con lo que tienen. Si tú puedes facilitarles el proceso dándoles esta información, acceso al curso de liderazgo o cualquiera de nuestros cursos o videos, o cualquier otro material o ayuda que creas puede servir, tanto mejor, pero luego el libre albedrío de cada quién deberá ser respetado. No puedes imponer tu modelo del mundo a nadie, ni tampoco permitir que otros te impongan el suyo.

¿Cómo crees que tu crecimiento puede afectar a las personas importantes para ti? Eventualmente hasta podrías alejarte de tus amigos/as más importantes ya que resultará que a fin de cuentas no había algo positivo allí. Es natural que ocurra, pero formarás nuevas amistades que estarán acorde a tu nivel de desarrollo. Y esto no se trata de creerte mejor que nadie, pues no lo eres ni lo serás, solo crecerás tú mismo/a y forjarás relaciones acordes a tus recursos internos, inhibiendo aquellas que no se condicen con ellos.

No somos nuestros actos

La última premisa nos lleva a hablar de un sesgo cognitivo conocido como sesgo de correspondencia. Un sesgo cognitivo es básicamente es una “ceguera” mental que no nos permite razonar correctamente aunque creemos que sí lo hacemos. El sesgo de correspondencia dice que nos juzgamos a nosotros mismos por las y a los demás los juzgamos por su personalidad. Por ejemplo, si yo me equivoco en algo diré que eso sucedió porque pasó tal o cual cosa, pero si tú te equivocas diré que tú lo hiciste mal o eres incompetente. Esta diferencia genera muchos conflictos ya que si cada quién defiende su postura desde la situación y ataca al otro desde la personalidad no habrá forma de entenderse. Lo ideal siempre es ver las cosas desde las circunstancias, que es lo que se puede evaluar de la manera más objetiva posible. No somos nuestros actos, sin embargo lo que nos define es nuestro actuar diario: un/a buen líder es alguien que actúa acorde a lo piensa y dice, sus actos le preceden y asume sus errores cuando los comete. No juzgues a nadie por su personalidad, solamente evalúa las circunstancias y entre ambas partes intenten definir qué es lo que se puede mejorar para cambiar la situación.

Aplicación de premisas básicas

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