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“Sin apreciación no hay éxito.”

También podría llamarse Ley del Amor, y aunque no es de las primeras leyes mencionadas siempre he estado hablando de ella a lo largo de todas las lecciones que has leído, profundizándola más aun en los entrenamientos y en otras series de tarjetas. Tal como citaba Osho:

“Si amas una flor no la recojas, porque si lo haces esta morirá y dejará de ser lo que amas. Si amas una flor déjala ser, porque el amor no se trata de posesión, se trata de apreciación.”

Estamos acostumbrados a querer poseer lo que amamos. Poseemos a nuestros padres y ellos a nosotros, poseemos a nuestros hijos (“Son MIS hijos”), poseemos a nuestras parejas. Tratamos a las personas como propiedades, como objetos, y además queremos moldearlos a nuestra voluntad, queremos que sean como nosotros creemos que deben ser. Dado el bajo amor propio que la mayoría de las personas tenemos no hemos aprendido realmente a amar a otros/as, solo les poseemos y manipulamos para que nos den eso que estamos necesitando. Cuando una relación de pareja inicia, automáticamente cada miembro se cree dueño del otro, se cree en la potestad de decirle qué puede o qué no puede hacer, cómo debe y no debe actuar. Así comienza a socavarse el amor y a cambiarse por posesión. ¿Cuántas veces escuchaste a alguien decir “Me robó a mi novio/a”? Un novio o novia no se puede robar, son personas. Las personas eligen con quién estar. No son objetos que alguien pueda tomar a escondidas para llevárselos sin permiso de su dueño. El Dr. David R. Hawkins comentó lo siguiente acerca del amor, en su libro El poder frente a la fuerza, el cual desarrolla ampliamente y en gran profundidad cada uno de los niveles de consciencia, lo cual llega aún más lejos en la obra Trascendiendo los niveles de consciencia:

“A lo que el mundo se refiere por lo general como amor es una condición emocional intensa, que combina la atracción física, la posesión, el control, la adicción, el erotismo y la novedad. Usualmente es frágil y fluctuante, creciendo y decayendo según las condiciones variadas. Cuando se frustra, esta emoción a menudo revela una ira y dependencia subyacentes que la habían enmascarado. Que el amor puede volverse odio es una percepción común, pero en este caso, en realidad hablamos de un sentimentalismo adictivo y apego. El Odio surge del Orgullo, no del Amor. Probablemente nunca hubo verdadero Amor en tal relación.”

Lo mismo sucede con los hijos. Intenta decirle a un padre o una madre cómo debería criar a sus hijos y automáticamente recibirás una respuesta hostil del estilo “A mí nadie va a venir a decirme cómo tengo que criar a MIS hijos. Son MIS hijos.” Como padre entiendo esta respuesta porque a mí mismo me lleva cierto esfuerzo escuchar objetivamente los aportes de otros a acerca de lo que podría ser mejor o peor para mis hijos, pero siendo plenamente consciente de la Ley de apreciación, junto a mi pareja, tratamos a nuestros hijos como personas que no son de nuestra propiedad, sino que está bajo nuestro cuidado y es nuestra responsabilidad darle las mejores herramientas que tengamos a disposición para que se desarrollen como personas capaces, logrando tener así vidas plenas. De este modo, lo que hacemos es escuchar con atención lo que otros dicen y luego sopesarlo con nuestras propias convicciones y decidir objetivamente si hay algún aporte positivo o no. En general, por nefasto que sea un consejo de otra persona, suele ser propinado con una buena intención.

Citaré otro ejemplo: Mi hija mayor, cuando era bebé, comenzó a ponerse de pie con poco más de cuatro meses. Es decir, no quería estar sentada, sino que intentaba incorporarse y si no la ayudabas lloraba desconsoladamente. Si la ponías de pie (sosteniéndola por supuesto) era feliz. Poco a poco comenzó a apoyar sus piernitas. Mi pareja y yo le íbamos dejando lentamente que sostuviera su propio peso con lo cual ella hacía intentos por erguirse. La opinión de absolutamente todo el mundo era esta: “¡¡¡Noooo!!! Es chiquita, se le va a torcer la cadera”. Dado que nosotros estamos convencidos de no limitar las habilidades de la niña hicimos caso omiso de estas opiniones, sin embargo, llegó un día que una allegada a la familia, estudiante de psicomotricidad y por tanto entendida en el asunto del desarrollo de los niños, nos dijo que no le parecía que incentiváramos a la pequeña a estar de pie. No limitamos a la niña, pero sí debatimos internamente el asunto y decidimos que consultaríamos al pediatra en la próxima consulta para estar seguros de no estar haciendo un daño físico a nuestra hija. La doctora nos alentó a seguir adelante ya que, según su visión profesional, “si el bebé puede y quiere hacerlo entonces que lo haga”. Si bien la profesional nos dio la razón, nosotros mismos tuvimos que terminar por escuchar las opiniones externas y analizarlas para tomar al final una buena decisión. Si tomáramos a nuestra hija como propiedad de la que nadie puede opinar nada, entonces estaríamos sordos. Por otro lado, esto no implica que uno esté escuchando todo y haciendo caso a todo, implica encontrar un equilibrio y analizar las cosas de manera objetiva para tomar una decisión fundada.

La Ley de apreciación va mucho más allá de esto que acabo de comentar. El tema de las relaciones y la posesión es bastante amplio en sí mismo y es tema de análisis en cursos más profundos. Te he dado una leve reseña para que desde ya comiences a pensar en ello y puedas darte cuenta de a qué personas pretendes poseer y quienes pretenden poseerte a ti. Olvídate de la posesión, aprecia a la gente y potencia sus virtudes en vez de estar señalando siempre sus defectos y los harás florecer. En lo que nos atañe en este libro, a lo largo de estas lecciones he hecho mucho énfasis en el hecho de pensar en lo que uno quiere, en proyectar a futuro y en fijarse metas y objetivos que uno debe repasar cada día. Si bien mencioné que el presente es el único momento en que se puede hacer algo, es posible que no esté del todo claro lo que implica la apreciación. Si has mirado la película El guerrero pacífico (Peaceful warrior en inglés) quizá ya tengas una idea de lo que te diré. Sin embargo, lo enfatizo ahora: está bien fijarse metas y pensar en lo que quieres a futuro porque para tenerlo mañana tienes que construirlo hoy. Pero también es importante disfrutar el camino porque es allí dónde está toda la experiencia y el aprendizaje de la vida. Si solo estás pensando en el premio sin disfrutar todo el viaje únicamente obtendrás ansiedad y estrés, vibrando en consecuencia a niveles muy bajos.

En la película que acabo de mencionar, basada en experiencias reales de Dan Millman, él se disponía a entrenar para las olimpíadas luego de haber sufrido una grave lesión física a causa de un accidente. Se había rendido y estaba totalmente abandonado, hasta que encontró a un maestro que le enseñó, entre otras cosas, este secreto de la apreciación. Dan estaba tan cegado en la medalla de oro que no podía disfrutar del propio entrenamiento haciendo día a día el deporte que amaba. Aprendió a utilizar el poder del presente, a enfocar la mente en el momento actual y dar lo mejor en el AHORA, de modo tal que la magia se volvió posible. Cuando despejas tu mente del posible resultado y disfrutas del momento, haciendo lo mejor que puedes hacer AHORA MISMO, tienen lugar ante ti cosas inimaginables y que tú mismo/a desconocías que podías hacer. “Colocar cada ladrillo de la mejor manera que un ladrillo puede ser colocado”.

Es importante que puedas disfrutar todos los días de cada cosa que haces, aunque esas cosas no sean las más placenteras, porque en cada una estás aprendiendo algo, así sea fregar el piso o lavar el baño. Además de esto si las cosas que tienes que hacer son necesarias para acercarte a tus metas y objetivos entonces es más importante aún que puedas disfrutarlas y hacerlas con gozo porque estás en el camino que has elegido estar. El libro El poder del ahora, de Eckhart Tolle, habla justamente de lo que te acabo de comentar, y de muchas otras cosas. Disfruta del camino, no solo del final, y vivirás tu vida de una forma mucho más intensa y maravillosa. Y, sobre todo, estarás libre de ansiedad y miedo, aplicando las leyes universales de una forma única e inigualable. Visualiza todo aquello que quieres como si ya lo tuvieras, como si ya estuviera pasándote a ti, AHORA mismo, y te sorprenderás de los resultados. Te dejo con uno de los 53 sutras de Buda:

“Aquel que desea despertar realiza sus deseos gozosamente.”

En la terminología de Buda, deseo es mente. Si despiertas mediante la meditación (es decir, el encontrarte a ti mismo/a) podrás vivir el presente, el aquí y el ahora, a plenitud, escapando del futuro inexistente. El futuro es una trampa de la mente. Pensar en el futuro nos hace evadirnos de la realidad actual y, por ende, perdemos capacidad de acción real.

>> Mira aquí la diecisieteava ley ahora para continuar este tema tan importante.

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