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“Aquello en lo que te centres crecerá. Aquello en lo que hagas más foco en tu vida tenderá a abundar en ella.”

Si te enfocas demasiado en tus problemas tenderás a acrecentarlos y no a solucionarlos. Tienes que centrarte en la solución y no en el problema. En parte porque lo que piensas repetidamente tenderá a grabarse en tu mente inconsciente (siempre estás aplicando repetición en tu vida) y por tanto actuarás en consecuencia. Y en parte porque actuarás en consecuencia con la Sexta ley – Ley de Atracción. Generarás así un círculo vicioso. Si es positivo, genial, pero si no lo es entonces tienes que cambiar tu pensamiento constante, esforzándote mucho para lograrlo, día tras día, hasta que tu vibración cambie y la Ley de Atracción muestre sus frutos.

Esto nos retrotrae a la ley anterior, ya que tu inconsciente constantemente te está enviando pensamientos y emociones que hacen foco en las cosas que no te gustan, de hecho, es un mecanismo natural de supervivencia: nuestra mente es una experta buscadora de amenazas, fijándose siempre en aquello que no quiere para poder hacer algo al respecto y defenderse. El problema está en que vivimos en una ilusión donde hay un sinfín de amenazas que realmente no son tales. Unido entonces a esto y a la propia Ley de Atracción, citaré a Jesús de Nazareth, no desde el punto de vista religioso, sino desde el filosófico y metafísico:

“Pide y te será dado, busca y encontrarás, llama y se te abrirá.”

Pero esto no está solo en la Biblia, lo encuentras en un sinfín de disciplinas, filosofías y doctrinas de la humanidad. En el budismo, por ejemplo, encuentras el mismo concepto expresado de una manera diferente:

“Para tener buena salud, encontrar la felicidad verdadera en la familia y traer paz a todos, el hombre debe primero controlar su propia mente. Si lo logra, habrá llegado a la iluminación, y toda la sabiduría y virtud vendrán naturalmente a él.”

En la serie de tarjetas 53 sutras de Buda profundizamos en todos estos conceptos. Como ves esto ha sido enunciado de mil formas diferentes. Si te tomas la libertad de buscar encontrarás a la Ley de Atracción y la Ley de la Concentración en toda la filosofía de la historia humana. Ahora bien, esto nos lleva a uno de los errores más grandes que las personas cometen con esta ley: la gente cree que, con mantener un pensamiento por varios días, semanas o incluso meses estará aplicando la Ley de atracción, y si bien hay parte de verdad en eso, en general no funciona. Neale Donald Walsch, en su libro Conversaciones con Dios, lo explica muy claramente diciendo que, según su relato, le preguntó a Dios por qué no recibimos lo que pedimos, a lo que Dios le responde que cuando uno ora pidiendo algo solo lo aleja de sí. He aquí un extracto del texto original:

Neale: “¿Significa que no puedo pedir nada que desee? ¿Me estás diciendo que rezar por algo en realidad aleja ese algo de nosotros?”

Dios: “Esta es una pregunta que ha sido respondida a través de los siglos, y que ha sido respondida cada vez que se ha formulado. Pero no han escuchado la respuesta, o no quieren creerla. Responderé de nuevo, con palabras de hoy, en un lenguaje actual, de la siguiente manera:

No tendrán lo que piden, ni pueden tener nada de lo que quieran. Y ello porque su propia petición es una afirmación de su carencia, y al decir que quieres una cosa únicamente sirve para producir esa experiencia concreta – la carencia – en su realidad.”

Un ejemplo aclara esto más fácilmente: Si le dices a alguien “Podrías ser más honesto” ¿qué le estás diciendo? Pues que no es honesto, podría serlo, pero no lo es. Así hace la gente cuando pide al universo, a Dios, a la vida misma. Pide desde la carencia. “Quisiera tener más dinero para pagar mis deudas”, “Por favor, dame salud”, “Envíame al amor de mi vida”. Todas esas formas de petición no dejan de confirmar la carencia. ¿Has visto alguna vez a alguien pedir estando contento? Imagina a alguien orando por salud o por amor ¿cómo lo pide? En general lo pide triste, abatido/a, amargado/a. Y como ya expliqué, lo que sientes es lo que vibras y lo que vibras es lo que atraes. El pensamiento debe ser usado para generar emoción. Jesús decía:

“Al que tiene le será dado, y al que no tiene, aun lo poco que tiene le será quitado.”

Es la típica frase que usamos hoy día:

“El rico se hace más rico y el pobre se hace más pobre”.

Y la explicación es fácil: el rico piensa en la riqueza, en la abundancia. Siente la riqueza y la abundancia. Y es lo que obtiene. El pobre piensa en la carencia y la pobreza, en el hambre y la miseria. Así pues, es lo que obtiene. No en vano se dice que “los pobres deberían invitar a los ricos a su mesa”. Y aquí debemos olvidarnos de todo tipo de prejuicio, ya que estos se basan en nuestras creencias y valores. Ahora bien. Si esto es así ¿cómo le haces para pedir algo si al hacerlo pides desde la carencia? Resaltaré de nuevo la frase:

“Al que tiene le será dado, y al que no tiene, aún lo poco que tiene, le será quitado.”

Esto es literalmente Ley de Atracción. El que no tiene piensa en la carencia, focaliza en ella, se CONCENTRA en ella constantemente y por tanto es lo que obtendrá, aplicará esta Novena Ley- Ley de la Concentración y la hará crecer. El que tiene piensa en la abundancia y por tanto es lo que tendrá, lo que hará crecer en su mundo físico.

>> Mira aquí la décima ley ahora para continuar este tema tan importante.

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