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Va de la mano con la Ley de la Creencia. Su enunciado es:

“Tal como sucede en el interior sucede en el exterior. Tu mundo interno crea tu mundo externo y todo lo que en él acontece.”

Nuestro mundo exterior es un espejo que refleja lo que sucede en nuestro mundo interior. Cambia por dentro y cambiarás por fuera. Planta nuevas semillas y cosecharás nuevos frutos. Más adelante aprenderás sobre el proceso creativo del universo y cómo aplicarlo de forma constructiva y positiva en tu vida. James Allen explicaba:

“Todo lo que está en el exterior se amolda, y surge desde nuestro interior, y nunca sucede de manera contraria.”

La salud de tu cuerpo habla directamente ya que la mayoría de tus dolencias físicas y enfermedades nacen de tu interior. Lo que sucede en tus relaciones también habla. Ten éxito en tu interior y lo verás en el exterior. Sé alquimista de ti mismo. En el libro El sendero del mago, Deepak Chopra nos cuenta la siguiente historia:

Un día se encontraba Arturo sentado al borde de un robledal, mirando fijamente una vieja jarra de plomo, cuando Kay lo encontró. “¿La robaste?”, preguntó Kay con suspicacia.

“No”, contestó Arturo sacudiendo la cabeza. “La tomé prestada”.

“¿Para qué?”

“Alquimia”.

Los ojos de Kay se abrieron como platos. Había oído decir que los magos tenían el poder de convertir los metales inferiores en oro. “¿Aprendiste alquimia?”, preguntó. Arturo asintió. “Si puedes transformar el plomo en oro”, dijo Kay emocionado, “nuestra familia será la más rica de Inglaterra. Muéstrame”.

Arturo asintió con la cabeza y le hizo una señal a Kay para que se sentara a su lado sobre el césped. Sin decir más, comenzó a mirar fijamente la jarra de plomo. Al cabo de unos momentos, Kay observó que Arturo tenía los ojos cerrados. Esperó impaciente, pero cuando Arturo abrió los ojos quince minutos más tarde, la jarra seguía siendo de plomo.

“Creo que eres un fraude”, dijo Kay furioso. “La jarra sigue siendo de plomo”.

Arturo no se inmutó. “Pues claro que sí. Está allí sólo para recordarme algo. Soy yo quien está tratando de convertirse en oro”.

El error está en intentar cambiar el mundo exterior y no el interior, y sí, esto ya ha sido mencionado en las 6 leyes anteriores a esta, pero el asunto es que todas están conectadas y que la mayoría de la gente no quiere comprender este concepto: Cambia tu mentalidad y cambiarás tu mundo. Uno se convierte en lo que piensa. Si tus pensamientos son de falta de éxito, de carencia, de fracaso, entonces eso tendrás. Una de las premisas básicas de la Programación Neurolingüística dice que “el cambio genera cambio”. Algo que modifiques en ti mismo generará más cambios, tanto en ti como en tu alrededor. Es algo así como el efecto mariposa propuesto por la teoría del caos. Citando nuevamente a James Allen, tenemos que:

“Toda la vida y su movimiento se dan de dentro hacia afuera (…). Esta ley es universal. Toda la evolución proviene del interior. Todo ajuste debe tener lugar en el interior.”

Pero todo esto va más allá, porque así como está descrito parece meramente una ley metafísica, y bajo ese paradigma no todo el mundo podrá aceptarla, porque la metafísica es algo que la ciencia aún no avala como tal y por ende se transforma en una disciplina en la que unos pueden creer y otros no. Así que veamos este desde un punto de vista más científico y psicológico.

La proyección es un mecanismo de nuestra mente con el cual vemos como características ajenas (en otras personas o en las situaciones que vivimos) aquellas que en realidad son nuestras, pero como no las podemos asumir entonces las proyectamos para quitar el peso psicológico que nos genera. Este mecanismo no es consciente, es automático, y por tanto ni cuenta nos damos de que está ocurriendo, incluso aunque venga el/la mejor psicólogo/a del mundo y nos lo muestre a la cara. Por ejemplo, imagínate que eres una persona extremadamente débil emocionalmente, sumisa y dependiente, ante esto sería muy fácil que veas que todos los demás son abusivos, manipuladores y prepotentes. Esto sería una proyección de tu debilidad en otras personas, pero como no puedes asumirla como tal tu mente la proyecta como fortaleza violenta en los demás. Incluso, en estas características, podrías ser sumamente vulnerable e hipersensible a pequeñas críticas o correcciones que alguien te pueda decir.

La forma más fácil y evidente de ver esto es a través de los conflictos que experimentas con las demás personas, contigo mismo/a (esto es más difícil) y con las circunstancias que vives. Pero centrémonos en el primer aspecto: conflictos con las demás personas. En este aspecto debes prestar atención a qué cosas son las que más te molestan en otros/as, qué es lo que más te enoja, frustra y/o entristece, y por tanto podrás comenzar a detectar tu mecanismo inconsciente de proyección.

Todo lo que te moleste de otras personas o de sus posturas y pensamientos es porque hace resonancia en tu psicología y no se condice con esta, por tanto te molesta. Si eres, por ejemplo, alguien puntual, te molestará la gente impuntual, lo cual es una proyección de tu propia rigidez e inflexibilidad, que tiene sus puntos positivos y sus puntos negativos. Proyectaría, este ejemplo, también tu creencia sobre lo que es la responsabilidad (volvemos a la Cuarta Ley). Así pues, a través de los conflictos comenzarás a entender cómo creas tu mundo, pero debes unir todo esto con lo tratado y expuesto en las 6 leyes anteriores.

En Programación Neurolingüística se resume la Ley del Proyección según lo que se conoce como Niveles Lógicos, listados a continuación desde el más profundo al más superficial:

  1. Mente mayor
  2. Identidad
  3. Valores
  4. Creencias
  5. Capacidades
  6. Comportamiento
  7. Ambiente

 

Es una jerarquía que ilustra cómo nuestro interior crea nuestro exterior. En primer lugar, en la cima, está la Mente Mayor. Esto no se ve en la imagen. La Mente Mayor responde a las preguntas ¿Quién más soy? ¿Quiénes más están ahí?, es decir, además de la persona que creo ser, qué más soy, con quiénes me vinculo, cuál es mi sociedad.

En segundo lugar, está la Identidad. Es la idea que tú tienes acerca de quién eres. Responde a la pregunta ¿Quién soy? Como ya viste en lo que tratamos en las leyes anteriores, esta idea es creada, impuesta y formada, por tanto, es moldeable y puedes modificarla a tu conveniencia, pero para ello primero debes comprenderla y definirla claramente. La dificultad radica en que al estar tan arriba en la lista es muy difícil de cambiar. La altura representa también la profundidad mental de cada concepto, y la identidad es la segunda más alta. Cambiar tu Identidad y cambiar tu Mente Mayor es de lo más complicado. ¿A caso te suena fácil cambiar tus ideas religiosas o espirituales? No importa si eres ateo, cristiano, budista, o cómo sea que te identifiques, en general no querrás tocar esas ideas, pero deberías comenzar a cuestionarlas.

En tercer y cuarto lugar están los Valores y las Creencias. Responden a las preguntas ¿Por qué? ¿Para qué? ¿Qué es importante? Tus creencias, como ya viste por la Ley de la Creencia, crean tu mundo. Tus valores representan tu juicio sobre ti mismo/a, sobre los demás y sobre todo lo que te rodea. Defenderás tus valores y creencias a capa y espada ante cualquiera que ose cuestionarlos. En general, cuando más nos enojamos es cuando alguien cuestiona o incumple con nuestros valores. Si, por ejemplo, la honestidad es para ti un valor importante, te ofenderás fácilmente con cualquiera que te mienta o engañe.

Es en estos primeros cuatro niveles donde se originan tus problemas, y es en ellos que trabajaremos más que nada a lo largo de nuestros cursos y entrenamientos. Y como ya dijimos, son los más difíciles de cambiar porque tú mismo/a no querrás hacerlo. Tu mente se resistirá. Se requiere valor para cuestionarse a sí mismo y cambiar, y es justamente en el cambio donde radican la prosperidad y el éxito.

En quinto lugar, tienes las Capacidades, que responden a las preguntas ¿Cómo? ¿Con qué? Es decir, cómo haces lo que haces y con qué recursos, tanto físicos como mentales. Es la idea que tú tienes acerca de ti mismo/a sobre lo que puedes y no puedes hacer, sobre lo bueno/a o competente que eres en tal o cual aspecto y sobre lo malo/a o incompetente que eres en otros, estrechamente ligado a lo que describimos en la quinta ley al hablar de los efectos Pigmalión y Golem.

En sexto lugar tienes el Comportamiento o las Conductas. Es la respuesta a la pregunta ¿Qué? Es decir, qué haces. Son tus acciones, tus decisiones, tus actos. En séptimo lugar tienes el Ambiente. Responde a las preguntas ¿Dónde? ¿Con quién? Es tu entorno. El lugar en que te mueves y las personas con quienes te rodeas, a quienes frecuentas.

Cada nivel afecta a todos los que tiene por debajo. De este modo, si cambias algo de tu Identidad, de quién crees ser o no ser, cambiarás todo lo que hay por debajo y transformarás tu mundo, inclusive el ambiente y las personas que te rodean. Si quieres desarrollar nuevas capacidades tienes que cambiar los niveles superiores, es decir tu identidad y tus creencias. Cada vez que surge un problema en algún nivel de esta lista, la solución está en uno o más niveles por encima. Siempre se busca la causa de un efecto y se trabaja sobre ella para modificar el efecto, no sobre el efecto mismo (Tercera Ley).

Esta lista representa una estructura mental que afecta a tu mundo físico, a tu cuerpo y a tu vida. Al ser una estructura mental es maleable, puedes cambiarla a voluntad. Tú eliges lo que quieres creer, aceptar o rechazar en cada nivel. Pero como tu mente se resiste al cambio, y tanto éste sea más profundo, más resistencia habrá, es necesario un proceso de aprendizaje. A la mente le gusta aprender, nos genera placer aprender, y el aprendizaje no genera resistencia. Así que eso es lo que hago aquí. Enseñarte, para que tú mismo/a te cuestiones a tu manera y te crees a ti mismo/a cómo quieres ser. Para eso has de comenzar aplicando en profundidad la primera ley.

En el libro Conversaciones con Dios, de Neale Donald Walsch se hace alusión clara a esto en la siguiente cita:

“El secreto más profundo es que la vida no es un proceso de descubrimiento, sino un proceso de creación. No te descubres a ti mismo, sino que te creas a ti mismo. Trata, por tanto, no de averiguar quién eres, sino de determinar quién quieres ser.”

>> Continúa aquí la lectura a la octava ley.

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