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Muy famosa por el libro y la película El Secreto, de Rhonda Byrne. Si bien te recomendamos leer y ver dicho material, también te advertimos que no te quedes solo con lo que allí se expone. La Ley de Atracción es una de las leyes más poderosas del universo, pero requiere que conozcas a todas las demás para trabajar en conjunto. Al final todo se resume a tu energía y tu vibración, pero para poder aplicarlo necesitas trabajar muchas cosas de ti mismo/a, o te saldrá mal.

La física ha aceptado desde hace mucho tiempo que todo es energía, todo, absolutamente todo, y la energía está en constante vibración. Tú mismo/a ahora estás vibrando en alguna frecuencia. Tus muebles lo hacen. El aire. El sinfín de señales inalámbricas que te rodean y te permiten usar tu Smartphone e internet. Esto lo sabía el Feng Shui desde hacía mucho tiempo. Todo vibra hacia afuera. Por tanto nuestra vibración lo hace hacia afuera atrayendo personas, sucesos y circunstancias que vibran de igual manera. Si la vibración es baja (negativa) atraerás eso, y si es alta (positiva) atraerás energías similares.

En esto no aplica el viejo dicho de “los opuestos se atraen”. No funciona así. Una persona negativa no atrae a otra positiva a menos que en su interior realmente esté buscando un cambio. De hecho todos nosotros nos relacionamos con personas con vibración similar, con creencias y valores similares, personas con las que “congeniamos”, con las que podemos hablar de los mismos temas en algún aspecto, y sobre todo, personas que complementan nuestros vacíos emocionales de una forma u otra (aunque ese tema es para varios artículos).

Como esto es tan importante te lo diré ahora y te lo repetiré hasta el cansancio: Piensa siempre en lo que quieres y no en lo que no quieres. ¿Crees que esto es difícil? Pues lo es. Llevas años de entrenamiento en pesar en lo que no quieres, y por tanto ahora hacer lo opuesto será tan arduo como salir a correr la maratón luego de años de sedentarismo.

Si vas a salir de picnic el fin de semana es casi seguro que dirás “Ojalá no llueva”, en vez de decir “Ojalá haga un día soleado”. La neurociencia y la psicología ya tienen bien claro que la mente no reconoce el negativo. Si te digo ahora que no pienses en un elefante ¿adivina qué? Pensaste en un elefante. No pienses en un tomate azul. Pues pensaste. Automáticamente tu mente se enfocó en lo que está luego del NO. Así que cuanto tú dices “Ojalá no llueva” en tu mente verás la imagen de un día lluvioso, atrayendo y creando eso en tu realidad. Así de sutil es el asunto.

La Madre Teresa de Calcuta no asistía nunca a eventos contra la guerra, asistía a eventos en favor de la paz. ¿Puedes entender la sutileza de esto? No combates la guerra pensando en guerra, ni la pobreza pensando en ella. Si quieres combatir el hambre tienes que pensar en la abundancia, si quieres combatir la enfermedad tienes que pensar en la salud. Eso es algo en lo que fallan la mayoría de las grandes manifestaciones en contra de algo. Las personas siempre nos manifestamos en contra de algo y pocas veces a favor de. Nos manifestamos contra la desigualdad de género en vez de obrar en favor de la equidad de género. Nos manifestamos en contra de la violencia en vez de obrar en favor de la tolerancia. La Ley de Atracción, la Ley de la Creencia y la Ley de Causa y Efecto se potencian cuando se trata de un grupo de personas enfocado en lo mismo.

Ese es el enunciado de dicha ley, que básicamente dice que tú mismo/a atraes a tu vida lo que constantemente piensas. Sin embargo, esto no es tan simple ni tan así.

“Atraerás a tu vida todo lo que esté en armonía con tus PENSAMIENTOS y EMOCIONES dominantes.”

La Ley de Atracción es una ley universal de entre muchas otras que se hizo muy famosa con el libro, y posteriormente la película, El Secreto de Rhonda Byrne, pero que se ha mencionado incansablemente en la historia de la humanidad. La Ley de Atracción es comprendida fácilmente por algunas personas, pero otras, que son más escépticas necesitan argumentos de índole científica o al menos lógica. No basta con solo “creer”. Pocos son quienes pueden tener fe en algo sin ver antes. Así pues, veremos esta ley universal lo más cercana posible a la física como ciencia, y demostrar así su eficacia aprendiendo a aplicarla en nuestra vida, y para ello detallaré un poco sobre cómo funcionan las emociones como forma de energía en el cuerpo.

Bien, la ciencia sabe que todo es energía que vibra en distintas frecuencias. Sin embargo, la ciencia no puede explicar cosas que ve en el laboratorio porque aún no ha logrado descubrir los cálculos matemáticos que lo demuestren de forma casi indiscutible. Pues resulta que en realidad ninguna verdad es absoluta. Aunque uno esté viendo algo, si no puede demostrar ese principio para todos los casos no puede inferir que se cumpla siempre, ese es uno de los límites de la ciencia y a la vez una de sus virtudes porque es lo que le da credibilidad, más allá de que ha pasado muchas veces que se demuestra algo y luego viene alguien que demuestra lo contrario o tira por la borda lo establecido hasta el momento.

Dado que todo es energía resulta que nuestros pensamientos (que por cierto la ciencia aún no puede explicar qué es un pensamiento y cómo este se origina en el cerebro) son también una forma de energía, y más que nuestros pensamientos, están nuestras emociones. Por ejemplo, la ira, es una emoción muy cargada de energía, que nos puede hacer explotar y llegar a la violencia, gritar y patear las cosas. Incluso nos agota. Cuando uno/a ha estado muy enojado/a en una discusión, luego de que pasa el evento, se sentirá cansado/a, exhausto/a a veces.

Las emociones que sentimos son perceptibles por las personas que nos rodean. ¿A quién no le pasó estar con una persona negativa o con “mala onda” y terminar de mal humor? En general hasta evitamos a esas personas porque nos hacen sentir mal. Y a la inversa lo mismo ¿nunca estuviste con alguien alegre o con “buena onda” que te termina haciendo sentir contento/a y con ánimo? Incluso a veces cuando uno llega a casa con mal humor porque tuvo un “día de perros” y la persona que está en casa está contenta, logrando contagiar esa energía, logrando que cambiemos de humor y hasta sonriamos; aunque también puede pasar lo contrario y uno mismo terminar ofuscando a la persona alegre con su “día de perros”.

Los pensamientos y las emociones están literalmente ligados. Un pensamiento negativo nos puede hacer enojar. El enojo genera a su vez un nuevo pensamiento negativo que genera más enojo. Y así uno “se enrosca”, y lo que empezó como una molestia termina en furia. Las emociones y los pensamientos se retroalimentan.

Todos estos pensamientos y emociones, como forma de energía, no son más que vibración en todo nuestro cuerpo, que emitimos hacia el exterior. Se puede incluso medir con la tecnología adecuada. Somos como un gran generador de energía, que atrae de su alrededor todo lo que vibra de igual manera. Un imán de energía. Eso es una ley universal. Todo es energía vibrando, y las vibraciones se atraen entre sí a la misma frecuencia. Lo que vemos como sólido no es más que energía condensada, es decir, energía acumulada de tal magnitud que se percibe sólida. Del mismo modo que si acercas un imán a una pieza metálica esta se pegará al imán, la energía vibra y atrae a vibraciones similares. No es magia, no es algo loco ni espiritual, es una ley universal, una ley natural, una ley física.

Cuando miras una roca a simple vista, esta estará allí quieta, estática, aparentemente sin cambiar. Es una aburrida roca. Mírala en un microscopio electrónico y verás que hay un baile de electrones que se mueven de un lugar a otro, sin rumbo fijo, manteniendo así la estructura de la roca. Así que la roca no está estática, hay movimiento en ella, están sucediendo infinitas cosas. Electrones que se pierden, átomos que se separan y hasta cambian. Pero desde fuera es solo una roca. Es como una persona. Mira tu mano y allí solo hay una mano común y corriente, pero en realidad está pasando de todo, porque hay células muriendo y otras creciendo, sangre fluyendo, procesos químicos, impulsos eléctricos, es decir, un universo en cada parte de tu ser. ¿Y qué tiene que ver todo esto con la Ley de Atracción?

La ciencia no lo afirmará, por supuesto, hasta no encontrar los cálculos y teoremas matemáticos que lo demuestren. Así como todos sabemos que los pensamientos existen, e incluso se puede ver la actividad eléctrica en el cerebro y otras partes del cuerpo según lo que se piensa y las emociones que se sienten solo conectando electrodos, no podemos explicarlos científicamente. La ciencia aún no entiende cómo guardamos recuerdos, cómo generamos pensamientos e ideas. Se conocen las partes del cerebro implicadas con algunas cosas, y que por tanto si se dañan pueden generar amnesia, y otras fallas, pero no se pueden explicar aún muchísimos fenómenos que vemos a diario. Por ejemplo, se ha medido la actividad cerebral de personas en estado meditativo y resulta ¡¡¡QUE NO SE VE ACTIVIDAD!!! Es como si esas personas estuvieran muertas, pero no lo están, están más vivas que nosotros.

Así pues, según piensas y sientes, es como vibras. Es así de simple. Si estás enojado/a o deprimido/a vibras bajo. Si estás emocionado/a o con alegría, vibras alto. Y según vibras atraes. Vibraciones altas atraen vibraciones altas. Vibraciones bajas atraen vibraciones bajas. Así pues, la Ley de Atracción funciona más a nivel de emociones que de pensamientos en sí, salvo que estos generan emociones.

Veamos esto ahora con una perspectiva más profunda: El psiquiatra e investigador David Hawkins estudió esto en mucho detalle y elaboró una escala de vibraciones según las emociones. Si quieres tener más detalles de su investigación tendrás que leer su libro El poder contra la fuerza o mejor aún, Trascendiendo los niveles de consciencia, donde explica todos los experimentos y métodos que utilizó para elaborar dicha escala. Asimismo, aquí te enseño las bases para que puedas tener resultados rápidos y aplicaciones prácticas.

Como ya comenté, hay emociones que podríamos llamar negativas y otras positivas según la frecuencia con que vibran, según la energía que generan (realmente no son negativas o positivas, simplemente te dan placer o displacer). La escala de Hawkins va de mayor a menor, tal como te mostraré en la siguiente tabla. Las emociones de más alta frecuencia (positivas) están arriba, descendiendo hasta llegar a las emociones de más baja frecuencia (negativas).

NIVEL CALIBRACIÓN EMOCIÓN VISIÓN DE LA VIDA
Iluminación 700 – 1000 Inefable Es
Paz 600 Serenidad Completa
Amor 500 Veneración Benigna
Razón 400 Comprensión Significativa
Aceptación 350 Perdón Armoniosa
Entusiasmo 310 Optimismo Esperanzadora
Neutralidad 250 Confianza Satisfactoria
Valentía 200 Afirmación Consentimiento
Orgullo 175 Desprecio Demandante
Enojo 150 Odio Antagonista
Deseo 125 Anhelo Decepcionante
Miedo 100 Ansiedad Atemorizante
Pena 75 Arrepentimiento Trágica
Apatía 50 Desesperación Desesperanzadora
Culpa 30 Culpa Maligna
Vergüenza 20 Humillación Miserable

A partir del orgullo hacia abajo es donde la cosa se pone crítica. Como puedes ver la vergüenza representa la vibración más baja, asociada a la humillación y una visión de la vida como miserable. Si piensas en las veces en tu vida que realmente te sentiste avergonzado/a o humillado/a, seguramente te darás cuenta de lo feo que se siente, incluso uno se cubre el rostro o lo oculta como queriendo desaparecer. Más arriba está la culpa, una de las emociones que más divanes ha llenado a lo largo de la historia.

La cosa se pone muy interesante a partir del amor, que tiene una valoración de 500 en esta escala. Cuando obras con amor o sientes amor por alguien estás en una de las mayores vibraciones. Sin embargo, por encima del amor está la alegría. Imagínate que alguien llega con un regalo que realmente querías, una sorpresa, o lograste algo que esperabas hace mucho tiempo, como recibirte en tu carrera o aprobar un examen super importante. La gente salta y grita, sonríe y hasta llora. Si estuvieras siempre en un estado como ese tu vida sería casi luz pura y la iluminación estaría a la vuelta de la esquina.

Por encima de la alegría está la paz, que ya requiere bastante trabajo para sentirla realmente. Este curso te pondrá en camino hacia ella en la medida en que vayas aplicando todas las enseñanzas que ponemos a tu disposición. Esto que estás leyendo, es de las revelaciones más importantes que puedas llegar a tener en tu vida.

Finalmente está la iluminación, estados que solo los grandes avatares de la historia (Jesús, Buda, Krishna) han logrado. Y esto no tiene nada que ver con la religión ya que desde esta perspectiva la palabra Dios no hace alusión a Jehová (el dios hebreo) o a algún otro, sino a la Divinidad, a la existencia misma. Luego cada uno le da el significado que mejor se adapte a sus creencias y a su visión del mundo.

Por tanto, lo importante aquí es que comiences a evaluar cuán a menudo sientes las emociones más bajas de la lista: ¿Cuántas veces al día te enojas? ¿Cuántas veces al día reclamas? ¿Cuántas veces al día sientes miedo? ¿Cuántas veces al día sonríes? ¿Cuántas veces al día eres positivo/a?

Empieza pues a focalizar en tus emociones, en lo que sientes a cada momento. Y esto no es fácil. Las cinco leyes anteriores a esta lo han remarcado una y otra vez: el camino para empezar a avanzar en la vida es mirar hacia dentro de ti mismo, y esto no es otra cosa que comenzar a hacer cursos de desarrollo personal que realmente te hagan trabajar, y por sobre todas las cosas, hacer TE-RA-PIA. Ya no sé cómo decírselo a la gente. Si ante esto piensas: “Yo estoy bien, no necesito terapia, realmente no siento que me ocurra algo importante como para ir a un psicólogo o terapeuta” estás vibrando al nivel de la arrogancia, que se nutre del orgullo.

Focalizar en lo que sientes a cada momento no es tarea sencilla, pero es importante porque eso entrenará tu consciencia: ser consciente de ti mismo/a en el momento presente, y como consecuencia no reaccionarás de forma automática a tus emociones sino que comenzarás a desarrollar tu inteligencia emocional. Esto es lo que debes trabajar si quieres aplicar la ley de atracción de una forma más positiva en tu vida, y más allá de ello, te servirá para mejorar tus vínculos, disminuir el estrés y ser una persona mucho más agradable y empática.

En otras series aprenderás también que el deseo se basa en la carencia, y por tanto cuando pides algo lo haces desde el sentimiento de no tenerlo, y por tanto no atraes el objeto de tu deseo sino que manifiestas justamente la carencia en tu vida. Como ves, todo realmente requiere un trabajo arduo y profundo, no es algo para tomar a la ligera.

Te dejo aquí la lista de leyes anteriores para que puedas leerlas si aún no lo hiciste:

>> Primera Ley: Ley del Control

>> Segunda Ley: Ley del Azar

>> Tercera Ley: Ley de Causa y Efecto

>> Cuarta Ley: Ley de la Creencia

>> Quinta Ley: Ley de las Expectativas

>>> Continúa aquí para leer la Séptima Ley.

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